Puestos de perritos calientes en Nueva York

En Nueva York hay puestos de perritos calientes en todas partes.

Esta es una de las primeras cosas que noté la noche que llegué a la ciudad. Tenía hambre y me moría por comer algo sabroso cuando vi un puesto de perritos calientes. Todos los puestos de perritos calientes en Nueva York son parecidos. La mayoría de ellos están hechos con un sencillo camión de metal donde se guarda y se cocina toda la carne. El puesto está cubierto por fotografías luminosas de diferentes platos de comida rápida que te hacen la boca agua..

Incluso antes de oler la comida, la mayoría de las veces verás unos coloridos paraguas muy característicos cubriendo los stands. Están allí para atraer a los clientes a la tienda y, ciertamente, el conjunto es todo un espectáculo que es difícil perderse.

Hay miles de puestos de perritos calientes en Nueva York y la mayoría se sitúan en torno a los principales puntos de interés turístico, como el Empire State Building, el Met y el Rockefeller Center. También los encontrarás en la zona de los teatros, donde se representan los famosos musicales de Broadway y, en fin, en todos los lugares muy concurridos por turistas, que son la principal fuente de ingresos de los vendedores ambulantes.

“La mayoría de los locales huyen de los vendedores de perritos calientes como de la peste”, nos cuenta Jered, un neoyorquino que trabaja en la industria de Broadway.  Para confesar justo después que, de vez en cuando, para a comprar un perrito caliente de camino a su apartamento de Manhattan, después de una larga noche fuera.

 

Pero, ¿son de calidad los perritos calientes que venden en los puestos ambulantes de Nueva York?

Volvamos a mi primera noche en Nueva York. Me encontraba frente al Metropolitan Museum of Art: una localización por la que los vendedores ambulantes tienen que pagar cientos de miles de dólares de alquiler. Se considera uno de los puntos más lucrativos debido, probablemente, a la falta de restaurantes en la zona. De hecho, hay que caminar varias calles hasta encontrar un lugar para comer.

Esa noche yo estaba sencillamente caminando por la zona y no veía ningún otro lugar en el que conseguir comida. Solamente el famoso puesto de perritos calientes. Así que decidí parar y darle na oportunidad. Pedí un perrito caliente con mostaza y salsa chucrut (salsa típica alemana) decidí no añadirle cebolla picada, salsa de tomate o chile. Mi perrito caliente costó $1,70 (algunos dirán que es un robo, porque la comida que venden en la calle suele ser muy barata…) Evité mirar las fotos de las pantallas que adornaban el carrito y lo tomé.

La comida fue simplemente deliciosa. No tená demasiado mostaza. El chucrut era bueno y dulce. El pan tenía una buena textura suave y esponjosa y la carne de la salchicha se parecía a cualquier otro perrito caliente que he probado. Sencillamente buena. Como yo esperaba.

 

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