Cómo llamar a un taxi en Nueva York cuando llueve

A veces llueve en Nueva York.

Pues bien, en uno de esos días, me quedé atrapada en la lluvia. Concretamente, en la acera de un hotel de lujo en Manhattan. La lluvia empezó a caer a raudales y de golpe. Era el tipo de lluvia con ráfagas de viento que puede romper un paraguas en cuestión de minutos.. no sé si sabéis a qué me refiero.

Así que allí estaba yo: sin protección, vestida con mis mejores galas, de camino para ver  Chicago: un espectáculo muy sexy y uno de los mejores musicales de Broadway. Tenía que evitar esa lluvia torrencial como fuera, pero no podía quedarme esperando en el portal del hotel hasta que amainara, porque el espectáculo estaba a punto de empezar. Y todavía había otra dificultad: resulta que era hora punta, justo el momento en el que la mayoría de los trabajadores de la ciudad se dirigían a casa después de un largo día en el trabajo y que, como yo, andaban buscando un taxi.

La situación, como la tarde, no era brillante.

Así que te preguntarás, ¿Cómo llamar a un taxi en Nueva York cuando llueve?

Bueno, en esta ciudad por desgracia no es posible pedir un taxi con antelación. Sencillamente es un servicio que no se ofrece. Y descender por la acera manteniendo los brazos en alto indefinidamente puede convertirse en algo muy frustrante y, sobre todo, muy húmedo porque uno se da cuenta rápidamente de que los 20.000 taxis que circulan ya están ocupados. Obviamente, la idea de dirigirse a la estación de metro más cercana le cruza a una por la mente, pero era mi primer viaje a Nueva York y no conocía bien la ciudad. Así que la red de metro era una opción un poco complicada.

¿Qué podía hacer?

Pues bien, lo mejor que se puede hacer para evitar una pesadilla como esta es llamar a e-hail. Es una aplicación que te permite llamar a un taxi a través de su teléfono inteligente, ¡Simplemente genial!

Al menos, con esta aplicación no te arriesgas a terminar como yo, empapada con los brazos hacia arriba y rezando para que el próximo taxi finalmente tenga la lucecita encendida en el techo …

¿Quieres saber cómo terminó todo para mí?

Pues no me di por vencida, por supuesto, y un taxi acabó llevándome. Llegué un poco tarde y un poco mojada a mi espectáculo de Broadway, pero (es lo que tiene ser turista) eso no impidió que me sintiera feliz de estar en Nueva York y sentada en la parte trasera de un taxi amarillo viendo la lluvia caer tras los cristales de la ventanilla.

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